Fidel es un país

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____________Juan Gelman

viernes, 3 de junio de 2016

Norma y la diosa de luz

Me acaba de llegar este texto de Paquita, y de manera que publiqué hace unos días un texto que provoca este, pues lo replico. Creo que no he visto nunca una película completa de Marilyn, pero siempre he sospechado que adentro, donde estaba Norma, había una hermosa mujer.

...Ella había perdido el sueño 
repitiéndose filmada
entre tragos y pastillas que la fama iba a a pagar.
Seductora, codiciada, 
diosa de luz, se esfumó
deviviendo en las pantallas 
que le robaron el nombre, 
huellas, amigos 
y dios.

 

Los noventa años de Norma

Escrito por Paquita Armas Fonseca
http://www.tvcubana.icrt.cu/seccion-temas/2416-los-noventa-anos-de-norma

Este primero de junio Marilyn Monroe hubiera cumplido 90 años si unos cuantos barbitúricos no hubieran terminado en su estómago quizás por mano ajena, y no como un suicidio que así generalmente se nombra a la muerte de uno de los símbolos más misteriosos del cine.

Para una buena parte de los cinéfilos se trataba sólo de una rubia tonta platinada, de anchas caderas y boca sensual, para otros fue una infeliz mujer que cayó en las manos de los publicistas hollywodense que la convirtieron en todo menos en Norma Jeane Mortenson, una niña hija de una mujer enferma que caminó por diversos hogares adoptivos en los que fue manoseada por los hombres de esas casas.
Realmente, a mí tampoco me llamaba a atención la actriz, pero un día mi amigo Fernando Pérez me regaló (bueno, la prestó sin que me la pidiera de nuevo) la novela Blonde, de Joyce Carol Oates, basada en la vida de la Monroe y cuando termine el voluminoso libro me dediqué a buscar textos sobre o de Marilyn.
“No puedo dormir, no puedo concentrarme, no sé si soy buena o mala en la cama, odio el dolor, no puedo tener hijos, me cuesta tomar decisiones, no puedo mantener una relación amorosa, padezco depresiones y tomo demasiados tranquilizantes, bebo, miento y, con frecuencia, deseo morir, aunque tengo pánico a la muerte y a las cosas muertas. Quiero amar y, al mismo tiempo, lo sacrifico todo por mi carrera. Soy ignorante y tonta y vulgar, y leo libros y tengo maestros que creen que puedo ser una gran actriz, pero no puedo recordar los parlamentos del guión. Soy una estrella, pero las productoras me odian. Creo en el matrimonio y la fidelidad, pero me acuesto con otros”, escribió una mujer que hoy sería nonagenaria.
Quizás viva no seguiría siendo fuente de noticias, crónicas, poemas, chismes, óleos, amor, envidia, odio y tantos sentimientos humanos como existen en el globo que habitamos.
No creo que ella pensara en algún momento que su existencia trascendería al punto de encumbrarse no sólo como el mito sexual por excelencia del siglo XX, sino como una de las personalidades más citadas y aupadas de toda la prensa en el mundo: la escrita, radiofónica, audiovisual o digital por su soporte y la del corazón, gay, de farándula, y también sociológica, de estudio cinematográfico y tantas más como se autodefinan las publicaciones en la numerosa escala temática que hoy existe.
Hace un tiempo el guionista, escritor y periodista Donald H. Wolfe publicó su libro Marilyn: investigación sobre un asesinato, en el que aporta no pocos elementos para que el lector o lectora piense que existen probabilidades de que la lujuriante rubia fuera asesinada.
Wolfe, por ejemplo, escribe sobre el famoso diario de Marilyn que no es un invento como tal. En los años 50, según el periodista James Bacon, la joven llevaba un diario en el que anotaba todo lo que le decían. Tenía un doble fin: no olvidar los compromisos verbales y enseñar las anotaciones al psicoanalista. Pero cuando se complica el asunto es en 1962, que Marilyn le enseñó “el libro rojo” al reportero Robert Slatzer. Este es uno de los tantos personajes que dice que el tomito contenía apuntes sobre un complot de la CIA para matar a Fidel Castro y unas palabras de Bobby asegurando que Estados Unidos retiraría las fuerzas invasoras de Playa Girón.
Otra de las personas que aseguran haber visto y leído el diario es Mike Rothmiller. Trabajador de la Unidad de Información sobre el Crimen Organizado hacia 1978, en un archivo dedicado a la diva, encontró una copia del famoso libro rojo: “Era eso, un diario. La mayoría de las anotaciones eran sobre conversaciones mantenidas con John F. Kennedy y Robert Kennedy. Los temas iban de Rusia y Cuba a la Mafia y Sinatra. Recuerdo que se refería a Castro como Fidel C.”
Volviendo al peligroso mundo de las relaciones de la actriz: se cuenta que en una de sus crisis habituales accedió directamente al teléfono del Despacho Oval bajo el seudónimo de Nancy Green, y que a partir de entonces cada vez que una telefonista recibía una de sus llamadas la debía transferir sin perder tiempo. También ha caminado el rumor de que Marilyn dijo a más de una persona que ella tenía información muy peligrosa sobre los Kennedy, y que la usaría si la trataban como “un pedazo de carne”. Se dice que Marilyn amenazó: “Voy a ventilar este maldito asunto... ¡lo contaré todo! Muchos me han llamado para conseguir la historia. Está claro que los Kennedy obtuvieron de mí lo que querían y luego pasaron a otra cosa”.
Con estos truenos es fácil de suponer que ni la CIA ni el FBI podían confiar en una mujer adicta a las pastillas, emocionalmente inestable y asediada por hombres con diferentes status social, poder y filiaciones políticas —incluso de izquierda, como su último amante, el mexicano José Bolanous.
Quizás todo lo que se afirma acerca de su asesinato es mentira, y su prematura muerte se debió exclusivamente a que por propia voluntad ingirió una enorme cantidad de barbitúricos (la porción encontrada en su estómago podía matar a quince personas) Tal vez los enemigos de los Kennedy urdieron esa historia truculenta para desprestigiar a un poderoso clan de la política norteamericana. Lo que si no deja ninguna duda es que tanto John como Robert compartieron la cama, un catre, una butaca o un pedazo de playa con Marilyn. Y ambos se vanagloriaron de ello.
Por esa razón, y por tratarse de personalidades descollantes en los años 60, el vestido que ella lucía cuando cantó Happy Birthday el 19 de mayo de 1962 al entonces presidente Kennedy, fue comprado en una subasta por 1.115.000 dólares.
En su cumpleaños 90 de nuevo hay una gran subasta: la casa de subastas Julien’s Auctions ha organizado un evento que iniciará en Londres y culminará en Los Ángeles, en el que los grandes coleccionistas podrán adquirir algunas de las pertenencias más íntimas de la actriz.
Mientras descubro este delicioso texto de mi amigo Fidelito: Marilyn, Norma y Santiago en su blog (http://eldiablo-ilustrado.blogspot.com/), veo las fotos poco conocidas que se insertan aquí y la muestran como una profesional modelo y vuelvo a leer la Oración por Marilyn Monroe, de Ernesto Cardenal:

Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
 (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Termino con algunas de las frases que dijo Marilyn y de alguna manera la retratan:
-En Hollywood te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma.
-No me interesa el dinero, sólo quiero ser maravillosa.
-En Hollywood la virtud de una chica importa mucho menos que su peinado.
-Sé que pertenezco al público y al mundo, pero no porque tenga talento ni belleza, sino porque nunca antes había pertenecido a nada ni a nadie.
-Me gusta estar totalmente vestida, o si no totalmente desnuda. No me gustan las medias tintas.
-El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo estoy del lado de la naturaleza.
-La gente comenzó a decir que yo era lesbiana. Sonreí. No hay sexo incorrecto si hay amor en él.
-Una carrera es una cosa maravillosa, pero no sirve para acurrucarse contra ella en una noche fría.
-¿Qué me pongo para dormir? Unas gotitas de Channel Nº 5.
-He vivido con montones de cucarachas... enormes cucarachas de Hollywood.
-Los políticos siguen adelante con sus crímenes porque la mayoría de los americanos no saben de política más que yo. O menos.
-Nunca he sido una puta. Siempre me he mantenido a mí misma.
-Del caramelo, me toca siempre el palito.
   

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